La fisura anal es una de las patologías que más afectan a la calidad de vida. El dolor intenso al defecar, prolongado durante horas, hace que muchos pacientes eviten ir al baño, lo que empeora el problema y cronifica la lesión.

¿Qué es una fisura anal?

Una fisura anal es una pequeña rotura o úlcera en el revestimiento del canal anal. Aunque es una lesión de pequeño tamaño, provoca un dolor desproporcionado debido a la alta concentración de terminaciones nerviosas y al espasmo del esfínter anal interno.

Existe la fisura aguda (menos de 6 semanas) y la fisura crónica (más de 6 semanas), que es la que habitualmente requiere tratamiento especializado.

¿Por qué duele tanto?

El dolor responde a un ciclo que se retroalimenta: la rotura provoca dolor → el dolor genera espasmo del esfínter → el espasmo reduce el riego sanguíneo → la isquemia impide la cicatrización → la fisura no sana.

💡 El objetivo del tratamiento es romper el ciclo dolor → espasmo → isquemia. La toxina botulínica lo consigue sin necesidad de cirugía.

Síntomas

Tratamiento sin cirugía: toxina botulínica

La inyección de toxina botulínica en el esfínter anal interno es una excelente alternativa para evitar la cirugía en la fisura crónica. Paraliza temporalmente el músculo, eliminando el espasmo y permitiendo que la fisura cicatrice de forma natural.

Prevención

Dieta rica en fibra, hidratación adecuada, evitar el estreñimiento y consultar precozmente ante los primeros síntomas, antes de que la fisura se cronifique.

¿Tienes síntomas o dudas sobre tu caso?

Consulta con el Dr. Jaime Jorge Cerrudo. Diagnóstico y tratamiento en el mismo acto en la Clínica de San Pío, Almería.

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